lunes, 24 de marzo de 2008

Borradores del sueño

1) Mi mejor amiga totalmente ebria bajando del colectivo. Desconocido ayudándonos, llegamos a mi casa. Mi amiga se va a dormir. El muchacho se queda conmigo. Me hace perder la razón.

2) Llego de no sé donde y me tengo que escapar de el extraño lugar en donde vivo. Junto mis cosas, entre ellas una muñeca que me regaló una persona importante. Llego a un lugar donde me dan para elegir ropa para vestirme, elijo blanco y negro, o azul, no me acuerdo. Vuelvo a mi colegio que a la vez es un teatro a saludar y encuentro a la persona que me dio la muñeca.

jueves, 20 de marzo de 2008

Hay algunas ideas, sueños, reflexiones, que son tan pero tan chiquitas que cuando nos vienen a la mente las esquivamos por insignificantes. Yo hoy quiebro la línea y anoto está, aunque nadie la vaya a leer.
¿Cenizas dijeron? ¡Acá queda un bosque entero para quemar!

lunes, 17 de marzo de 2008

Cercados de violencia



Con cada amanecer, abrimos los ojos junto con noticias de todo tipo. Pero hoy más que nunca, cuando despertamos tememos encontrar algo que nos sorprenda de verdad. Lamentablemente, la realidad, en conjunto con los medios, van reduciendo nuestra sensibilidad para con los hechos que ocurren... Nuestra mente no es vil, solo trata de defenderse negando el horror. Ya nos resulta un hecho cotidiano que haya miles de asaltos por día, que no pase una hora sin que se hable de una muerte no natural. La violencia nos está cercando cada día peor. Es tomar como cotidiana la violencia.
Atravesados por información que no podemos negar, aunque generalmente sea aumentada o reducida según los intereses de quienés nos mantienen informados a cambio de su propio beneficio, incorporamos mecanismos de respuesta nada sanos. La violencia se responde con más violencia. Armas en las casas, accidentes de tránsito, cada vez menos tolerancia hacia el otro. Todos son enemigos en un mundo que se declaro en guerra sin palabras audibles. El miedo nos hace perder el sentido de la humanidad, y dejamos de lado cualquier razonamiento. El miedo va caminando, corriendo, de la mano de la desesperación, y la discriminación es su fiel aliado. Como siempre, tenemos miedo de lo que no conocemos o no conocemos lo suficiente. Es más fácil creer en la palabra ya emitida, en el discurso prefabricado que alguien nos envía y nos hace tomar como propio. Ya ni siquiera nos molestamos en pensar qué es lo que pasa; sólo pasa.

Este fin de semana, la violencia volvió a arremeter contra uno de los nenes mimados de nuestra cultura: el fútbol. Es parte de nuestra identidad, y no podemos negar nuestra conexión con él, simpatizemos o no. La violencia futbolistica se cobró otra víctima: Emanuel Alvarez, de 21 años, hincha de Vélez. Diversos medios de comunicación trataron el tema, llendo desde los diarios hasta los mismos relatores del fútbol. Todos necesitamos un culpable. Necesitamos saber que motiva que se cometan semejantes locuras. Lo que pasó golpeo duro en una sociedad que ya bastante adolorida está, porque esta vez la muerte no tiene una "justificación"... Una persona tranquila, que hizo las cosas bien. Como muchas de las que mueren cada día. ¿Y cuál es la respuesta de la gente? Más violencia. Rencor, odio, disparado hacia los cuatro vientos. Y más en este deporte, donde es cada vez más normal ir a la cancha a descargar tensiones contra cualquier cosa que se ponga adelante. La misma gente que se queja en la semana después insulta y se trompea en los días libres. Señores, señoras, señoritas... Yo también tengo bronca, tengo miedo, ese chico podría haber sido mi amigo, mi novio, mi hermano. Pero también me hago cargo de lo que nos corresponde, algo poco común es estos días. ¿Cuándo vamos a entener que el ojo por ojo solo causa que se pierda todavía más?
Abramos los ojos, escuchemos los gritos. Basta de quejas que quedan en la mesa del comedor durante el almuerzo, y a vivir como se pueda. Las cosas no se cambian solas. Ni solos. ¿Se acuerdan de lo que significa nosotros? ¿Se acuerdan lo que significa juntos?

domingo, 16 de marzo de 2008

Sonrisa a pilas

Tengo la sonrisa a pilas. Y en estos días las siento un poco gastadas... les falta energía, no alcanza para hacerme brillar como de costumbre. Lo noto en mi falta de locura. En mi bajoneo cotidiano... Los viajes en transporte público no me repuntan la imaginación, sino que al contrario, me sumen en la melancolía. Estoy un poco sin rumbo.
Tiemblo de miedo cuando miro hacia adelante y hacia los lados. El futuro me espera al acecho como un león a una presa débil y solitaria. Mi cabeza se me vuela en proyectos que son tan grandes como difíciles de concretar. No quiero que se me acaben las dosis de esperanza, así que así ando en estos días, nutriéndome de esperanza en la cotidianeidad de mi vida. Haciendo de lo cotidiano algo un poco más colorido, más oxigenado. Cambiando rutas clásicas por caminos poco transitados. Tratando de que las cosas a las que temo no me quiten el sueño, necesito estar bien descansada para poder hacer. Y por último, que la falta de calor, la falta de amor, no sean como siempre un motivo para ponerle empeño a mis palabras. Si mis palabras van a volar, que tengan un vuelo con destino, no un destino desahogantemente individual.

jueves, 13 de marzo de 2008

Por la madrugada... y podría seguir!

Hoy que debería dormir la música me tiene seducida, me tiene atrapada. No puedo levantarme de la silla, no la quiero dejar de escuchar. Palabras y acordes que quizás antes no tenían nada de especial hoy se me hacen únicos. Pensándolo bien, debe ser que me estoy refugiando en ella. Me escapo de mi misma y ella me da consuelo. ¿Por qué me escapo de mí?
Quiero quedarme a vivir en este mundo por un ratito, este mundo en el que solo importan las melodías hermosas que estoy encontrando en mi PC. Y mañana cuando despierte, quizás me sienta mejor, y otra vez tenga ganas de matar mi tiempo haciendo las cosas bien.

jueves, 6 de marzo de 2008

Eterna calesita

Otro día igual los anteriores, apoyado en el afeizar de la ventana mirando hacia afuera. Los arboles, los caminos que no llevan a ninguna parte. El mentón apoyado en sus manos, los ojos perdidos en sus pensamientos. Piensa que el tiempo no vale nada. Piensa que hace calor, pero tiene frío. Pienso que cada día me importa menos estar vivo. ¿Qué carajo significa estar vivo?
Se da vuelta, y recibe otro mate amargo que ella le ceba. Con amor, pero con amor no basta. Lo chupa sin ganas, desinteresadamente.
- Mirame Lucho. Mirame. ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar?
- No jodás Noe, no jodás.
- Pero...
- Si no te gusta ahí tenés la puerta.
Me callé, como siempre. Los días pasan y no se nota, parece que cada día que se levantan viven el mismo número del calendario. Ella ya sabía como seguía la historia. Pedidos, negativas. Pedidos, negativas. Su amor de cuento de hadas se había transformado en una pesadilla. Lucho se levantó de la silla, manoteó un buzo de entre la pila de ropa y se miró al espejo. Sus ojos grises se perdían entre las ojeras profundas, la piel púrpura y débil. Tan débil como el alma de su dueño.
Agarró la billetera mientras lo pensaba otra vez. Hoy podría ser el día... ¿Me atreveré?
Se agachó frente a Noelia, le tomó las manos y la miró. A ella le caían las lágrimas.
- Ya sabés, si no vuelvo... no, no llorés, ya sabés como es esto. Si no vuelvo quemás todo. Te olvidás de que existí. Acordate de que si estás acá es porque querés. Borrate negra, borrate de acá, a vos te espera algo mejor.
Se levantó, abrió la puerta y cuando estaba por cruzarla y volver a desaparecer, ella dijo:
- Esto se va a terminar cuando elijas. Pero sos un cagón.
La miró con desprecio y cerró de un portazo.

El anochecer, la pava otra vez en el fuego, sin novedades. Trata de concentrarse en los papeles que tiene que leer, pero no puede. Nunca puede hasta que él no llega. Son las 10 y no llegó. Las 11 y no llegó. ¿Lo habrá hecho al fin? Hacelo de una vez Luciano, hacelo.
La puerta se abrió y entro él. Empapado, dado vuelta, pero vivo. Vivo.
Ella suspiro.
- ¿Querés un mate?